Tus ojos vuelan, luz, hacia la rosa,
sonriendo a esta verdad tan reclamada:
Belleza es la nube disipada
que sobre tu mirada va y se posa.
Caminos de esperanza calurosa
confuyen en las almas de la nada.
Es un sagrario abierto tu mirada,
enigmática luz, sierpe angustiosa.
Posees en tu mirada la ternura,
la portadora fiel de mi sustento,
cauce fresco y alondra en mi mañana.
Fuente de inspiración y de mesura
corriente que subleva el pensamiento
por dónde Dios se asoma a la ventana.
(Este poema, escrito en 1989, pertenece al libro inédito "El desierto", acabado en 2005.)




























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